lunes, 15 de abril de 2019

LO BUENO Y LO MALO, LOS BUENOS Y LOS MALOS



El hombre, el Ser humano, objeto propio de las complejidades materiales de la naturaleza, en el mismo se conforma una más de las expresiones organizadas de las propiedades establecidas y arregladas en forma parcial de la inmensa memoria cuya actividad dinámica se manifiesta y apropiadamente podríamos llamar inteligencia cosmológica, universal o divinológica. Todos los procesos que responden y a su vez, de manera biunívoca, generan y son parte de esta dinámica, constituyen simplemente, la existencia natural o Naturaleza. En la Naturaleza no habrian de ocurrir maldades ni bondades, simplemente su esencia es dinámica, lógica (según lo que nuestra imaginación, inteligencia y formación concibe como "lógico o lógica"). De aquí que, aquello de "lo bueno", y " lo malo", conceptos derivados de la idea que nos conduce a conocer las rutas de ocurrencia probable de los procesos,  nos indican, apenas, como los límites de nuestra inteligencia alcanzan para ejercitar y asimilar los contenidos de signos como "deseo", "preferencia", "gusto", y de ello derivar en "bueno", "malo" y sus desinencias, "bien", "mal", "bondad", "maldad".....que vienen a ser, por tanto, no más que manifestaciones de aquello, es decir, nuestras preferencias y deseos convertidos en "bueno" o en "malo", por cuanto, hemos de asimilar sin penas ni dolores, que para la Sra Doña Natualeza, y sus pares asociados: Cosmos, Universo, Dios, etc...lo "bueno" y lo "malo", bien o mal, puede que no consten suscritos en sus diccionarios, por cuanto, en los códigos penales vigentes en sus tribunales, no pueden aparecer estos dentro de las calificaciones punibles. Terminarían medidos, sólo, como los considerados como insultos folklóricos como "la mai de plei" sin más consecuencias que el de una "cortada de ojos". La Madre (En este caso, LaNaturaleza no se entera de esas discusiones).  A pesar de todo, sin embargo, el conjunto humano, es fundamentalmente "bueno", sus contribuciones son fundamentalmente "buenas y positivas" en torno a su existencia misma, aunque en El Cosmos nadie más se entere y a pesar de lo que piensen los consensuados de Singapur.

jueves, 11 de abril de 2019

EL ESTADO Y LA FINANCIACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS




Podemos resumir los sistemas de organización social y administrativa de toda la humanidad civilizada bajo el consenso general o fundamentalmente mayoritarios, en unos cinco modelos que conviven más o menos bajo algunos lineamientos comunes que les garantizan un mínimo de estabilidad.  Los Sistemas que se rigen siguiendo los modelos económicos reconocidos como Capitalismo. Estos, su vez, están constituidos por tres muy bien definidas formas de administración: Las Monarquías Constitucionales, las Repúblicas y las Monarquías Religiosas. Por otro lado están los sistemas ancestrales de administraciones tribales, los sistemas republicanos socialistas y los sistema mixtos socialistas-capitalistas.  Los Sistemas sustentados en los arreglos propios del capitalismo, fundan la sustentación económica de sus adminstraciones y la escogencia de sus mentores, en estatutos especiales  propios de los poderes acumulados como capital reproductor, financiero, y sus capacidades para decidir  a través de los derechos representados en esos poderes.. Todos los sistemas citados, utilizan, del mismo modo, mecanismos de sustentación material, ideológico y funcional, para cuidar, proteger y sustentar sus diferentes métodos de sustentación de lo que consideran como estamentos ideológicos fundamentales de su existencia como cuerpo social. Así ocurre y tiene que ocurrir en cada uno de los distintos modos de ordenamiento, pues se trata de la protección de su "becerro dorado", imprescindible como icono subjetivo de la estabilidad organizacional. Aun el mantenimiento de sistemas como los de la formación educativa, la religiosa y la cultural en general, constituyen nudos de insoslayable valor iconico, sobre los que se extienden las justificaciones ideológicas, materiales y vitales del estableciiento social. El financiamiento, que es lo mismo que el reconocimiento y estimulo a su vigencia, es fundamental, imprescindible y críticamente obligado cualquiera que sea la ruta seguida tras la definición de los mismos logros y sacrificios. El Estado es un ente fundamentalmente abstracto, intangible pero imprescindible. De su existencia depende la estabilidad social moderna, su desarrollo y su integración al consenso mundial. Nada luce más escatológicamente feo que los sacrificios autoinfligidos por la misma sociedad en sus sacrificados y costosos gastos funerales, sin embargo, estos signos que guardan tanta fuerza simbólica, son aun necesarios, lo mismo que la protección y veneración a la vejez de nuestros parientes y de nosotros mismos. Sin embargo, son cargos que aun acumulan un sentido antropológico, como mismo acumula ese mismo sentido la concepción del "hombre bueno", el "hombre santo", "el hombre honesto", la "mujer seria".....Son simbolos que nos pagamos porque los deseamos, los sentimos, los vivimos y los n-e-c-e-s-i-tamos.......Los Partidos Políticos y sus demonios arrastrados, merecen ser pagados, protegidos venerados como iconos de la biología social de los pueblos. Si Profesor. Si FS. Si Delto.

domingo, 23 de enero de 2011

El Estado, El Gobierno y La Constitución

El Estado es un Ente fundamentalmente jurídico, propietario social y económico de bienes tangibles e intangibles, compromisario con los estatutos en los que se sustenta formalmente su existencia tal.

Así, El Estado se constituye a partir de una trilogía separada de símbolos los cuales son, a su vez, insepararables: El Estado como persona jurídica privada, con derechos y deberes sobre litigar, poseer, conservar, transferir y contribuir con respecto a los bienes que desde el ámbito de su personería jurídica privada le reconocen las leyes nacionales.

Luego está El Estado constituído por todas sus instituciones, públicas y privadas, por todo su territorio, todos sus derechos soberanos e inalienables, con sus fuerzas económicas colectivas, sus fuerzas morales, sus fuerzas materiales, y su ejercicio colectivo de independencia internacional, sobre los cuales determina y manda con plenitud de fuero, más allá de los intereses particulares de terceros no concernidos o internos.

Por otro lado, El Estado, como administrado por sus tres poderes fundamentales, constituído por El Poder Legislativo, como Máxima Instancia del Orden Jurídico, El Poder Judicial, El Poder Ejecutivo, -poder de la administración de los bienes materiales y curador de los bienes jurídicos de El Estado-, a los que ahora se le suman dos instancias con carácter de independencia fundamental: el Tribunal Superior Electoral y el Tribunal Constitucional.

Sinembargo, El Estado es mucho, muchísimo más que un ente jurídico insertado en el orden mundial establecido entre naciones, El Estado abarca la vigilancia y conservación de una noción completa de sentimientos, tradiciones, arraigos culturales, históricos y necesidades biológicas y humanas tales que todo sentido de administración y legislación ha de considerar al actuar dentro de los marcos formales del El Estado.

En cuanto a las características biológicas y culturales de la sociedad humana, es de destacar su inclinación natural, registrada en sus genes, siepre por la selección lógica de mejores oportunidades, a seguir modelos de perfeccionamiento progresivo. Así es como surgen los liderazgos y paradigmas adoptados siguiendo las sutilezas imperceptibles de los mandatos evolutivos.

Cuando esos mandatos se desvían por algún instante, los modelos y paradigmas revocados no pierden su valor, en la experiencia registrada en la historia social quedan sus huellas como valores rechazables que permitirán a los nuevos cursos sociales, rechazar sus signos, permitiendo así los enderezos que a fuerza de dolores y traumas impone la naturaleza.

Más, aun, todas las especies vivas desarrollan mecanismos de selección para su sobrevivencia, cuando nuestros modelos sociales son seguidos y fallan las espectativas creadas en torno a los mismos, su rechazo final es inevitable y su valor se limita al de su excepción por negación.

Los valores consensuados en la constitución nacional, cuando son burlados por los modelos y paradigmas surgidos por desviaciones generadas en la información servida al núcleo de las células sociales, -el ser humano-, a su tiempo, serán enderezados.

Muchas veces, estos procesos se extienden por eras, otras veces, explosionan como erupción volcánica. Los peligros de la corrupción a los mandatos constitucionales previamente consensuados, aun si los mismos no obedecen de modo ideal a los mejores intereses de la sociedad constituida en Estado, su respeto inmediato se vuelve perentorio, para evitar sorpresas traumáticas precipitadas por la incertidumbre organizacional de los conductores de El Estado.

La Tergiversación de los mandatos constitucionales consensuados por los administradores de los poderes del Estado, hace apenas algunos meses, nos envía un mensaje de desorden institucional de pesado fardo en los niveles de incredulidad de la sociedad organizada.

Es un mensaje de reconocimiento a la virtud de la desobediencia a lo instituído, a lo constituído como mandato de la ley, a lo acordado de buena fé, a los principios del respeto a la mutualidad de lo contratado, al desconocimiento del pelo de los bigotes del hombre respetable, a la destrucción total de los modelos y paradigmas sociales que nos constituyen El Estado de nuestra nación y país.

Cualquier modelo de cambio que se propicie desde La Presidencia, está obligado moralmente a potenciar la confiabilidad en las palabras y actos de nuestros paradigmas.

Nuestro actual Presidente, El Dr. Leonel Fernández, es un icono de valor reconocido cuya destrucción bien puede causar muchísimo daño al concepto de palabra empeñada, de institucionalidad, de firma de acuerdos, de seriedad política, calidad moral, de sociedad en valores, de respeto a los compromisos, etc....

Es así que me valgo de este medio para sugerirle al Sr. Presidente, que auspicie cualquier candidatura, la que le resulte más merecida y viable, mas, que por respeto al símbolo que representa para nuestra sociedad, hoy, ya, más allá de una presidencia, desista de corromper una vez más el proceso moral constitucional auspiciando una atropellada convocatoria a su repostulación presidencial.